la salud humana es la proyección de nuestros propios estados internos y además externos, nos sentimos bien porque aprendimos a comer bien, a realizar ejercicio, pero también, porque hablamos de una paz interior, de una ayuda generosa, de una parte solamente nuestra que por el mismo hecho de ser inherente podemos compartirla cuando queramos.
Dar la mano como un símbolo de gratitud también puede convertirse como un acto de generosidad, y de la misma forma, ser parte de una institución que proporcione curación y cuidado, tal es el caso de los médicos, psicólogos, enfermeros y demás personas que contribuyen con su profesión a las labores diarias de la protección del prójimo ya sea desde la practica laboral o el desarrollo científico que se adelantan en los laboratorios y los grupos que se especializan en aquello, son distintas maneras que reflejan un acto de generosidad y que a su vez debe ser una respuesta en agradecimiento a la vida, a Dios, y a la misma existencia por darnos la oportunidad de compartir lo que somos y lo que sabemos con aquellos que lo necesitan.

El camino por delante se hace cuando se deja el camino de atrás, cuando pensamos que mas allá de nuestros propios deseos pensamos también en las necesidades del otro, sin caer en el orgullo, el egoísmo o la vanidad, sino que por el contrario, nos damos, nos brindamos en cada acto de amor pleno, como si fuese Dios quien actuara dentro de nosotros, la paz, el decir y el hacer, todo, absolutamente todas las dimensiones de nuestra vida deben proyectarse en la vida de los que necesitas la paz que tenemos y queremos compartir.
Dar es recibir, dice el viejo refrán, y es como de ese modo estamos invitados a empeñarnos a vivir, a descubrir el sentido de nuestras existencias, a dejar de ver el mundo como un absurdo y mas bien, empezar a redescubrir las cosas maravillosas que la vida nos ha regalado, en cualquier mariposa podría estar la respuesta, en cualquier viento podría estar la solución, en cualquier momento que queramos podemos emprender el viaje de la felicidad y su debido compartir, en cualquier momento podemos sanar las heridas humanas tan solo con una sonrisa, tan solo con un aliento de vida que salga de aquello profundo que le llamamos corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario